| A las cuatro horas de nacer |
Tus ojos vivarachos y tu risa fácil no lo pudieron ocultar: ¡estabas embarazada! Tu ilusión de volver a ser madre se iba a cumplir.
Muy pronto detectarían que el cordón umbilical estaba dañado y empezó tu calvario. Un peregrinar de médico en médico, en el que unos te decían abiertamente que interrumpieras el embarazo, que el bebé iba a nacer con muchos problemas, y otros te daban esperanzas y te decían que no siempre pasaba eso.
Mientras, tus ojos aguantan las lágrimas y tu sonrisa se esfuerza por brotar, te aferras a la duda y sigues adelante.
Te hacen pruebas y más pruebas y te dicen que es niña. Los médicos repiten una y otra vez que todo va bien “hasta ese momento“. Otros siguen insistiendo en que interrumpas el embarazo porque se te acaba el plazo. Es una decisión difícil cuando la notas crecer dentro de ti, cuando hasta hoy es una niña sana. ¿Qué hacer? El riesgo de problemas aumenta a medida que aumentan los meses de embarazo. ¿Qué hacer? Tu ilusión, tu fuerza y el apoyo del padre te hacen seguir adelante.
Y ya tiene nombre: Nora. Sentimientos de ilusión y tristeza hay al pronunciarlo.
Se acabó el tiempo, ya no hay vuelta atrás. Las pruebas siguen diciendo que todo está bien. Deseas tenerla en tus brazos y, a la vez, temes ese momento, pues sabes que los problemas pueden surgir, incluso, en el momento del parto.
Por fin, hoy ya ha pasado todo, y Nora es una niña sana y feliz que hoy cumple un mes.






